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Más de 100 mil sustancias químicas han entrado a nuestras vidas y han provocado diversos impactos, algunos de ellos permanentes e incluso fatales. Estas sustancias llegan por múltiples vías, ya sea porque fueron liberadas al ambiente, porque fueron incorporadas a las prendas de vestir, a pinturas y materiales de construcción, a medicamentos o porque fueron adicionadas a los alimentos y a las bebidas. En estos últimos existe una amplia gama de aditivos (saborizantes, colorantes, endulzantes, estabilizantes, conservadores) que diversos estudios señalan como causantes de hiperactividad y déficit de atención.

 

Estos trastornos de la conducta se manifiestan a través de la distracción (de moderada a severa), ansiedad, inestabilidad emocional e impulsividad. En su manifestación crónica, este problema puede afectar todas las relaciones sociales que establece el individuo.

 

Un estudio realizado por la Universidad de Southampton en 2007, a petición de la Agencia de Estándares en Alimentos del Reino Unido, encontró precisamente ese resultado en 300 niños que durante seis semanas consumieron alimentos y bebidas con aditivos y colorantes.

 

Ante los resultados, la Agencia recomendó a los padres de familia que percibieran alteraciones de conducta en sus hijos que les redujeran el consumo de alimentos con benzoato de sodio (refrescos y jugos industrializados, y una larga lista de alimentos procesados que lo usan como conservador), así como productos con colorantes.

 

En México, la Secretaría de Salud afirma que la hiperactividad y el déficit de atención están entre los motivos más frecuentes de consulta en clínicas psiquiátricas, pediátricas, psicológicas y en escuelas, pues se estima que en México este problema afecta a millón y medio de niños y a tres millones de adultos.

 

Aunque este problema puede tener un origen genético, desde hace tiempo se han señalado a los aditivos y en especial a los colorantes como factores que lo provocan. Si bien el consumo de estas sustancias no provoca una alteración permanente de la conducta, es un hecho que afecta a quien ya sufre trastornos de hiperactividad y déficit de atención.

 

Por ello, el Parlamento Europeo ha señalado: “El crecimiento del número de los aditivos utilizados en los alimentos significa una gran cantidad de pequeños riesgos acumulados para la seguridad de los alimentos que no es fácil evaluar y que puede crear efectos sinérgicos entre diversas sustancias. Debe limitarse el total de los aditivos autorizados para los alimentos”.

 

Y es que cada año aparecen en el mundo 10 mil nuevos productos alimenticios, algunos con nuevos aditivos y muchos de ellos con nuevas combinaciones de aditivos.